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El Submarino

El submarino es un buque construido para navegar bajo la superficie del agua, aun cuando también puede hacerlo en la superficie misma, El empleo de este tipo de buques está reservado universalmente a las marinas de guerra, pues son, esencialmente, unidades de ataque. Durante las dos guerras mundiales ocurridas durante la primera mitad del siglo XX los submarinos de los países beligerantes tuvieron una activa participación en las operaciones destinadas a interrumpir el tráfico marítimo. Muchos buques mercantes fueron echados a pique, víctimas de los torpedos disparados por los submarinos y aun llegaron a registrarse hundimientos de grandes acorazados.

El submarino ha demostrado ser útil para ejecutar operaciones de índole variada. Así, por ejemplo, ha desempeñado servicios de vanguardia de una flota, sembrado campos de minas en lugares estratégicos de los mares, desembarcado patrullas de sabotaje, salvado aviadores caídos en el mar y aun efectuado exploraciones bajo las gruesas capas de hielo de las regiones polares.

Historia

Las primeras noticias que se tienen acerca de embarcaciones ideadas para navegar bajo la superficie del agua datan del siglo XVI. En 1580, Guillermo Bourne, oficial de la armada inglesa, dio a conocer su diseño de un buque submarino. Se trataba de un barco de madera provisto de una armazón, revestida de cuero, que servía de cubierta hermética; una vez sumergido el buque, debía ser propulsado desde el interior por medio de remos. Un ingenioso arreglo permitía plegar los lados, a manera de fuelle, con objeto de reducir el volumen de la embarcación a fin de poder sumergirla. La idea de Bourne no pasó de proyecto hasta el año de 1605 en que otro inglés, Magnus Pegelius, la llevó a la práctica, pero sin éxito. El barco construido por Pegelius quedó sepultado en el fango del lecho del Támesis al intentarse la primera prueba. Correspondió a un médico holandés, Cornelio de Drebel, la distinción de haber sido el primer hombre que navegó en un submarino. En un barco que construyó en 1620, semejante al de Bourne, realizó con éxito repetidas pruebas en el Río Támesis, maniobrando sin dificultad sumergido a profundidades hasta de cinco metros. A pesar de la curiosidad demostrada por el público que presenció las pruebas, el gobierno inglés no tuvo interés alguno en investigar las perspectivas que pudiera ofrecer el nuevo invento y el asunto permaneció casi olvidado.

En los primeros años del siglo XVIII renació en Inglaterra el interés por los submarinos y para 1727 ya se habían patentado no menos de 14, de distintos tipos. En un artículo publicado en 1747 en la revista Gentleman's Magazine, un inventor anónimo sugirió que se emplease como lastre agua encerrada en botas hechas con piel de cabra; llenándolas con agua, se sumergía el submarino, y ascendía a la superficie cuando se expulsaba el líquido por una válvula situada en el fondo del buque. Esta idea es básicamente la misma que se aplica hoy en la construcción de submarinos que llevan tanques de lastre.

Las dificultades para resolver los múltiples problemas de hidráulica y de mecánica, sumadas a la arraigada convicción general de que el submarino jamás llegaría a ser un medio práctico de navegación, fueron causa de que se retardara su adopción por las marinas de guerra por lo menos otros 100 años.

El primer intento de usar un submarino para atacar a un buque de guerra tuvo lugar en América, en 1776, durante la guerra de independencia de los E.U.A. Encontrándose anclada en la bahía de Nueva York la fragata inglesa Eagle, los norteamericanos se propusieron hundirla con ayuda de un pequeño submarino, de un solo tripulante, inventado por David Bushnell.

El plan consistía en llegar, bajo la superficie del agua, hasta el casco del buque, colocar de alguna manera una mina rudimentaria hecha con pólvora, la que se haría estallar mediante un detonador de tiempo. El plan fracasó debido a que las gruesas planchas de cobre del casco no permitieron que el intrépido "dinamitero" lograra acoplar al costado del buque la mina y ésta fue a dar al fondo del mar.

Roberto Fulton también realizó experimentos con un submarino construido de acero (el Nautilus), el cual era muy superior 4 todos los que hasta esa época se habían probado. El submarino de Fulton exhibía rasgos avanzados.

En la parte superior llevaba una escotilla que servía como torre de vigía; como lastre empleaba agua y su forma ovoide, alargada, se adoptó después en definitiva, Para la propulsión en la superficie iba provisto de un mástil y una vela que se abatían antes de la inmersión.

Bajo la superficie, la propulsión se lograba accionando a brazo un mecanismo que hacía girar una hélice. Contaba además con un depósito de aire comprimido que servía para ir renovando el aire viciado. A pesar de su empeño, Fulton no consiguió interesar en su invento a los gobiernos de Francia, Inglaterra o de los E.U.A.

Esto ocurría en 1801. En la segunda mitad del siglo XIX otros países, entre ellos España, Francia, Suecia y Rusia, se sumaron a los que venían realizando ensayos con submarinos.

El submarino moderno

Con el advenimiento de la era de la electricidad se creyó que se podía solucionar el principal obstáculo que presentaban los submarinos: la falta de un medio de propulsión eficaz. En 1886, los ingleses Campbell y Ash construyeron el primer submarino equipado con motores eléctricos alimentados por acumuladores (PILAS Y ACUMULADORES). A pesar de que los acumuladores se descargaban en poco tiempo, el radio de acción era de 125 kms.

Otro inventor, el norteamericano J. P. Holland, que ya en 1875 había presentado un submarino bastante avanzado, logró al fin, en 1895, que la armada de los E.U.A, le encomendara la construcción de uno. Hizo entrega de él en 1900 y la nave recibió el nombre de Plunger al ser abanderada y entrar en servicio.

Los submarinos modernos tienen un doble fondo y en el espacio intermedio se alojan los depósitos de agua de lastre. Para la inmersión de la nave se llenan estos depósitos con agua del mar y para el ascenso a la superficie se expulsa el agua por medio de aire comprimido.

El interior del submarino está dividido en compartimientos comunicados por puertas que cierran herméticamente. La dirección se gobierna con timones horizontales y verticales. Sumergido el submarino, la visión de los objetos que están por encima de la superficie del mar se efectúa con ayuda de un periscopio. Lleva por lo general diez tubos lanzatorpedos (seis a proa y cuatro a popa), y una dotación de 24 torpedos. Para la propulsión en la superficie cuenta con cuatro motores diesel que en conjunto desarrollan 6.400 c.f. Lleva también cuatro generadores, cuatro motores eléctricos y dos juegos de acumuladores.

En años recientes se ha logrado aprovechar la energía atómica en la propulsión de submarinos. Algunos de los países más adelantados en esta materia, o sean los E.U.A. y la U.R.S.S., parecen ser los únicos que han podido poner en práctica este proyecto, sobre el cual se guarda la mayor reserva. A fines de 1960 la armada norteamericana contaba con una docena de submarinos de este tipo y tenía una veintena en construcción.

 

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